Día 16 (parte III) Intercambio cultural con eslovacos


A la llegada a Nitra por nuestro periplo por Orava y los Tatras teniamos una cena con los amigos de Villa y Jana. El lugar era insuperable, entre campos de maíz pusieron una enorme mesa iluminada con unos enormes focos.

La comida, hecha en el momento en las brasas iba acompañada por un traicionero vino blanco eslovaco que cuesta poco de beber. Hay que decir que en Eslovaquia el vino blanco lo beben los hombres, mientras el tinto, más suave, lo beben las mujeres. La velada, siguió acompañada por el acordeón de nuestro amigo, que tocaba canciones eslovacas y españolas de forma alterna, para animar el cotarro.

Otras recomentaciones 
           

      De lo poco que me acuerdo, y lo más bonito, fue ver amanecer rodeado de aquellos campos gigantescos. Y volver a casa caminando en aquella pedania que recordaba a mi pueblo, salvando las distancias, me quedo con el amanecer eslovaco. Fue de lo más bonito del viaje a pesar de nuestro estado.

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