Excursiones en Santorini, Thira, Oia y la playa de Kamari


Excursiones organizadas

Para el día nos planteamos varias excursiones.  Visitar el pueblo de Oia por la mañana, dar una vuelta por Thira y, por la tarde visitar la playa volcánica de Kamari para relajarnos.

Al despertarnos y levantar la persiana descubrimos lo mejor del apartamento, la espectacular vista del mar Egeo.

Otras recomentaciones 
             

        Tras engullir todo lo que teníamos en nuestra despensa procedimos a hacer nuestra labor de reconocimiento  de Thira.  Thira es la localidad más grande de Santorini, es un pueblo que está encalado en mitad de la montaña, desde la montaña hasta el mar hay un precipicio de 300 metros con vistas al volcán. Este volcán, hace miles de años, provocó la “Erupción minoica”. La erupción que se cree más brutal registrada jamás por la humanidad y que provocó que la isla se partiera en 3. Esta erupción también provocó un tsunami que extinguió la  civilización minoica, instalada en la isla de Creta.

        La primera visita en Santorini fue el pueblo de Oia. Para ello, tuvimos que coger un autobús en la estación que teníamos al lado de casa. Desde esta estación de podía ir a cualquier punto de la isla.

        En la parte de abajo de Thira, hay un puerto en el que paran cruceros internacionales y desde el que se coge el barco para ir al volcán. Desde el puerto al pueblo, hay 300 metros de desnivel, es típico de aquí que los lugareños ofrezcan sus burros para subir el equipaje.

        Por la tarde, cogimos el autobús que nos llevaba a la playa de Kamari. Una playa de arena negra preciosa, el paseo que la recorre está lleno de tiendecitas muy chulas.

        Tras relajarnos tomando un baño, nos tomamos una cervecita, comprada en el supermercado claro. Los bares tienen pinta de estafar a los turistas, y nosotros no estamos por la labor. El precio en el supermercado, de todas formas, 1.20€, nada barato.

        Al volver a Thira fuimos ver algo de lo que mucha gente nos había hablado, las puestas de sol de Santorini. La expectación de la gente que esperaba lo demostraba, y la verdad es que no le faltaba razón.

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