Una nochevieja en Volendam


Tras nuestra visita a Edam, Marken y Monickedam, vamos a pasar la nochevieja en Volemdam. Para comprar suministros nos acercamos a un supermercado antes de las 6, ya que a esa hora cierran todos los supermercados en Holanda.

Tras comprar suministros, nos acercamos al puerto donde hemos quedado con Gerard, un electricista holandés con el que hemos quedado en la parte del puerto antiguo. Durante el trayecto, podemos observar que absolutamente todo está cerrado ya, Volendam parece una ciudad fantasma.

Otras recomentaciones 
         

    Ya con este chico podemos conversar un rato sobre la vida en holanda. Nos dice por ejemplo que este invierno no ha hecho nada de frío y que el “mar” que separa a Volendam de Marken suele estar congelado en invierno. Mientras nos decía esas palabras intentabamos combatir de todas las formas posibles el frío, si hubiera hecho ese frío del cual nos habla seguramente hubiéramos muerto congelados.

    Tras tomar las uvas en el hotel volvemos al puerto de nuevo, esta vez nuestro amigo Gerard no nos puede acompañar, y podemos observar cómo se divierten los holandeses en nochevieja. En primer lugar tenemos la teoría que gastan la paga de navidad íntegramente en petardos, y los tiran esa noche. Fue muy bonito observar a lo lejos como toda la parte de costa que rodea Marken se iluminaba por los petardos que tiraban allí. En nuestra parte, en Volendam, no era para menos, y cada varios segundos te encontrabas con un minicastillo, para que luego digan que los que más afición a la pólvora son los valencianos.

     

    Por otra parte, fue imposible encontrar un pub en el cual pudiéramos entrar sin pagar, y tampoco teníamos muchas intenciones viendo que estaban masificados y que la gente a la una de la mañana iba demasiado pasada, por nos montamos la fiesta en la calle y con nuestro botellón. Era curioso porque veiamos con estupefacción a los holandeses en mangas de camisa, a las holandesas en falda, tirantes, etc,… y nosotros llevábamos toda la ropa de abrigo que se podía llevar, ¡¡¡y encima teníamos frío!!! Para compatirlo, cuando se nos acabaron las cervezas, decidimos dar una vuelta al pueblo, unas de las mejores cosas que hemos hecho en Holanda.

     

     

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