Día 4. Ver a los bisontes en Bialowieza


El objetivo de ir a Bialowieza no era otro que el de ver al bisonte en libertad, el Zubr en polaco, para ellos contratamos los servicios de Yekaterine, una guía con la que hemos quedado una hora antes de que amanezca, en esta zona amanece alrededor de las 4, por lo que a las 2.30 estamos en pie.

Puntual a nuestra cita llega nuestra guía. Hace un frío espantoso, pero por lo menos no llueve, nuestro cristal está totalmente empeñado y debemos esperar un poco antes de poder empezar. Con una mezcla entre nervios y emoción empezamos en busca de este animal. Aunque viendo circular otro coche a la misma hora pensamos que no somos los únicos locos.

No sabemos como se dirá en ruso llegar y besar el santo, pero eso mismo nos pasó, muy cerca del pueblo encontramos 3 ejemplares de bisonte de los 500 que viven en Bialowieza, con una luz todavía débil, podemos apreciar sus siluetas mientras recibimos información de nuestra guía.

Aparcamos el coche y nos dirigimos hacia ellos por un pequeño camino, tras dar tres pasos nuestras zapatillas quedan totalmente empapadas, mucho frío, pero nada comparable con el que se pasa en esta zona en invierno, donde llegan a los 30 grados bajo cero.

Con una luz cada vez más mayor, las siluetas de nuestros bisontes cada vez se aprecian con mayor claridad. Nos cuentan que la convivencia entre bisontes y personas es aceptable, el único incidente fue cuando el año pasado un agricultor se enfrentó a uno con su tractor, se ve que el agricultor no quedó bien parado.

En algún momento, uno de los bisontes nos mira desafiantes, empieza a haber tensión y la guía nos comunica que vamos a irnos lentamente para no asustarlo. El bisonte mira a sus compañeros y se tumba a la bartola, respiramos aliviados y continuamos observando.

Llegado a un punto decidimos ir en búsqueda de más bisontes. En el trayecto nos encontramos con una escalera que sube a un árbol, se trata de una escapatoria por si alguien se siente apurado ya que es la única forma de librarnos de una embestida, el bisonte puede alcanzar los 40 kilómetros por hora.

Seguimos nuestra ruta por diferentes puntos, pero en este caso sin éxito, no es fácil encontrar a alguno de los 500 bisontes en el mayor bosque de Europa, sin embargo, si que podemos disfrutar de uno del los mejores amaneceres que hayamos visto en nuestra vida, incluso mejor que aquel que disfrutamos un dia en Eslovaquia.

 

 

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