Visita al centro de Cracovia. (1a parte). Que ver en Cracovia


A primera hora de la mañana empezamos la etapa. Varias paradas de tranvía y nos separaban del centro de Cracovia. En Polonia, como en la mayoría de ciudades de la antigua Unión Soviética, es muy común que las avenidas están separadas por la mitad por el tranvía. El día era bastante gris, tapado, pero sin llover. Mientras estábamos en la oficina de turismo cogiendo un mapa, y sin previo aviso, empezó a caer el diluvio universal. Esto es una de las cosas que debes de saber del clima de allí, debes de tener un paraguas siempre a mano. Antes de empezar, te recomendamos el post Cracovia en imágenes.

La plaza del mercado se puede considerar como el corazón de Cracovia, desde ella salen casi todos los tours que recorren la ciudad. El edificio, por dentro, está lleno de tiendas, y es recomendable dar una vueltecita. Desde esta misma plaza, se puede ver la Basílica de Santa María, en la que hace siglos fue asesinado un trompetista que advertía de la invasión mongola. Dicho asesinato lo rememoran desde entonces, cada hora, a golpe de toque de trompeta.

En cuanto el tiempo nos dejó, pudimos reanudar la visita, que en un momento tomó un giro inesperado. Nos topamos, por casualidad, con un grupo de Free Walking Tours que hacían visitas en castellano. El guía se llamaba Maciej, y recomendamos hacer la visita con él. Además de explicarte cosas de la ciudad, le añade un toque sarcástico y te descojonas vivo. Una de las ventajas de ir a Cracovia, es que esta ciudad no fue arrasada en la II Guerra Mundial, por lo que no fue reconstruida, como por ejemplo Varsovia.

 

Uno de sus puntos de interés, es el Castillo de Wawel, el complejo histórico más importante de Polonia. Dicho complejo histórico fue residencia real de los reyes de Polonia. Cerca del castillo está la Catedral, una de las más importantes del país, en la que se hacían todas las bodas reales en su día.

En las faldas de la colina nos encontramos con el Dragón de Wawel, una enorme estatua que suelta fuego cada 5 minutos, y que, rememora la leyenda de un dragón que se alimentaba de ganado, este dragón fue vencido por un joven, cuyo premio era casarse con la princesa. Tras esta victoria, se fundó la ciudad de Cracovia.

Tras la visita del castillo, volvimos al centro, donde, por poco más de 12 euros comimos en un fabuloso restaurante vegetariano. Por la tarde, a las 3, empezaba nuestra visita al barrio de Kazimierzs, que contaremos en la siguiente entrada.

 

 

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