Visita exprés a Viena y viaje a Eslovaquia


Nuestro día empezaría con más tensión de la esperada. Hoy cogíamos un autobús que nos llevaría  a Viena en alrededor de 3 horas. A primera hora del día, nos dirigimos a la estación de autobús donde nos llevamos la primera torta. El autobús no salía desde allí, y no tenían ni idea de donde salía. Nos sugirieron que fuéramos a la estación de tren. En la estación de tren lo mismo. No tenían ni idea. Al lado de la estación salían autobuses, nada, ni idea. Recorrimos las paradas que habían al lado de la estación, nadie sabía nada.

El tiempo se echaba encima hasta que llamamos a la compañía. El bus pasaba por allí a las 9. Ya más tranquilos, se hicieron las 9. Nadie esperando, empezamos a preguntar, nada de nada. Hasta que nos dimos cuenta que nuestro autobús era una pequeña furgoneta con otro ocupante, en tres horas estaríamos en Austria.

Ya en Austria, ese autobús resulta que iba al aeropuerto, cosa que no nos interesaba. Por suerte, el conductor se enrolló y nos dejó en un centro comercial desde el que podíamos coger el metro.

 

Palacio Imperial de los Habsburgo en Viena

Palacio Imperial de los Habsburgo en Viena

En Viena, con las mochilas a cuesta, habíamos quedado con nuestro amigo Villa, con el que estaríamos unos días en Eslovaquia. Mientras él venía, nos dedicamos a visitar Viena.

Como si acabáramos de aterrizar de otro planeta, estamos en el centro de Viena dando una vuelta. Pasamos de un país en el que todo era austero, a un país un tanto pijo y elitista. ¡¡¡Hasta los precios del supermercado se habían multiplicado por tres!!!

Para asimilar el golpe, tras una hora de aturdimiento en el centro, paramos en un jardín espectacular. El Volksgarden, donde sacamos nuestros utensilios para hacernos nuestros bocadillos.

Tras coger fuerzas pasamos por la parte histórica, el Parlamento, edificio de la Ópera, etc… Y nos dirigimos a los jardines del Beldebere, donde habíamos quedado con nuestro amigo Villa.

Monumento a la liberación rusa en Viena

Monumento a la liberación rusa en Viena

Sin comerlo ni beberlo nos topamos con el monumento Schwarzenberg, el monumento a la liberación rusa, levantado tras el final de la II Guerra mundial, tras la liberación de Viena por parte de los rusos.

Una vez allí, un contratiempo, nuestro amigo se iba a retrasar bastante y nos sugería que ya nos encontraría. Continuamos la ruta pasando por la Ópera y por un parque donde nos clavan 1 euro por hacer nuestras necesidades. Austria es muy cara.

 

 

 

 

 

 

 

Palacio Beldevere en Viena

Palacio Beldevere en Viena

Encontrados nuestros amigos, hacemos una especie de merienda cena, en la que tras estar un buen rato esperando, nos damos cuenta de que los camareros evitan servir a españoles porque no les dejamos propina. Es costumbre en esta parte de Europa dejar propia a los camareros.

Volvimos a hacer ruta turística. En el ayuntamiento de Viena, nos encontramos con que tenían preparada una pantalla gigante y a ambos lados había barras. Por lo visto, hacían allí una especie de cine de verano.

Vamos rumbo a Eslovaquia por la autopista, pasamos Bratislava, nos queda menos de una hora para llegar a Nitra, nuestro destino, donde estaremos unos días con una familia eslovaca.

 

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