Día 7. Explorando los lagos de Masuria, Zgon, Krzyze, Karwika, Ruciane-Nida y Kadzidlowo


El objetivo del día de hoy era, con toda la tranquilidad posible, explorar lagos. Dicha actividad es muy común entre los lugareños, si le preguntas a la gente, cada uno tiene su lago preferido.

El lago Mokre de Masuria en Zgon

Nuestro primer lago del día estará en la localidad de Zgon, y se tratará del lago Mokre, un lago de tamaño medio-grande en un lugar no muy común para los visitantes. Dando una vuelta nos adentramos en un pequeño camping situado a la orilla, donde familias de polacos preparan sus almuerzos a la brasa, mientras otros preparan sus piragüas con todo tipo de equipación.

Cuando termines el artículo te recomendamos echarle a un vistazo a Lago Nidzkie (Zgon) en Masuria  Ruciane-Nida (Masuria) en imágenes  Lago Nidzkie (Karkika) en Masuria 

El lago Nidzkie en Karwika

Siguiendo nuestra ruta, nos desplazamos hacia Karwika, una pequeña aldea en la que encontramos un pequeño camping junto a un embarcadero. Ambos están en la parte sur del lago Nidzkie.

Siguiendo la exploración de dicho lago llegamos a Krzyze donde, tras atravesar una pinada con pinos gigantescos, llegamos a otro camping junto a otro embarcadero. Las vistas aquí son igualmente espectaculares.

El lago Nidzkie en Pranie

Nuestra última parada en el lago Nidzkie fue en un embarcadero cerca de Pranie, donde, además de disfrutar de una espectacular comida, disfrutamos de uno de los grandes placeres de Masuria, montar en kayak por un lago.
Nuestra penúltima parada fue en la parte sur de Ruciane-Nida, donde se podía observar restos de lo que en su día fue una fábrica importante en la industria soviética.

Una pequeña visita al zoo de Kadzidlowo

Para terminar bien el día, nos acercamos al zoo de Kadzidlowo donde tuvimos uno de los momentos más bonitos del año. Dicho zoo se encuentra en una zona retirada, en la que para acceder, hay que atravesar un camino en un bosque casi selvático. Al llegar al zoo no encontramos a nadie, son las 7 y media de la tarde, una hora muy avanzada para los polacos, por lo que no nos encontramos con nadie. A la otra orilla de la valla se pueden ver ciervos, corzos, un caballo, etc…

Más adelante nos encontramos, en otro lugar, pavos reales, una madre y una cría de ciervo, etc..
Lo más interesante de la visita fue, cuando en algún punto, coincidimos con un grupo de personas con las que pudimos conversar. Se trataba del director del zoo y de un grupo de profesores venidos desde Italia. Ellos nos invitaron a acceder a la zona donde se encuentran los animales y la verdad es que fue una experiencia para recordar.

Algunos de estos animales sentían curiosidad y se acercaban. Otros nos miraban y seguían comiendo. Si intentabas acercarte demasiado ellos huían. Pero si lo hacías lentamente ellos seguían sin inmutarse, de forma que podías estar a escasos metros de ellos. En un silencio absoluto, únicamente se escuchaba el ruido de la hierba al arrancarla para comer y el ruido al masticar. Una sensación de armonía total con la naturaleza.

 

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