Visita al Hospital en la roca (Hospital in the Rocks). Como llegar al Hospital-Búnker de Budapest


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La visita al Hospital en la Roca (Hospital in the rocks) es uno de los puntos más interesantes de Budapest si te interesa la Segunda Guerra Mundial y la historia.

Para visitar dicho edificio debeis ir a la colina de Buda. Su localización está algo escondida, entre el Palacio y el Bastión de los Pescadores hay unas escaleras que bajan. A partir de ahí, en 100 metros a la derecha encontrarás la entrada.

Otras recomentaciones 
           

      La localización del Hospital en la Roca es cercana al Bastión de los Pescadores, en la isla de Buda

      La visita cuesta 13 euros y dura alrededor de una hora, o hora y media. Si vas en verano es conveniente que vayas con algo de marga larga. Aunque creo recordar que era obligatorio ponerte unas batas que te dan en la entrada. Por supuesto, el guía está en inglés y húngaro.

      El Hospital en la Roca (Sziklakorhaz), aunque tuvo usos anteriores, tuvo su origen a mediados de la década de los 30 como preparación a la Segunda Guerra Mundial. En dicho momento se conectaron varios túneles situados debajo del Castillo de Buda y se empezó a implantar material sanitario.

      Se cree que pudieron hacer 600 pacientes de forma simultánea en el Hospital en la Roca

      Su punto más álgido fue durante el sitio a Budapest. En ese momento se cree que podían haber 600 personas de forma simultánea. Esta masificación provocó que se propagaran virus con facilidad y, en más de un momento, algún virus provocó la muerte de sus pacientes.

      Después de la Segunda Guerra Mundial quedó en desuso, pero fue en la Revolución Húngara de 1956 cuando los rebeldes utilizaron dicho Hospital. Fue en ese momento cuando las autoridades comunistas se dieron cuenta de su existencia, hecho que motivó su siguiente etapa.

      A partir de 1962 se empezó a utilizar como búnker antinuclear, aunque afortunadamente nunca llegó a utilizarse.

      La visita, como comentamos al principio, dura alrededor de hora y, nada más entrar, nos hace volver a la Guerra Fría, al encontrarnos con uniformes soviéticos, una furgoneta de policía de la época, etc…

      Tras un breve documental, nos equipamos con cascos que nos proporciona el museo. Hay que pensar que en algunos puntos es fácil darse un cabezazo, aunque en ningún momento da agobio.

      Después de esto, la visita recorre múltiples habitaciones donde vemos muñecos de cena, con uniformes de la época, que recrean de forma muy conseguida múltiples situaciones. Quirófanos en los que se realizan operaciones, habitaciones con heridos, etc…

      la visita recorre múltiples habitaciones donde vemos muñecos de cena, con uniformes de la época, que recrean de forma muy conseguida múltiples situaciones

      Tras la visita buscamos sitio donde comer, esta vez huyendo de estafadores de guiris, y encontramos un lugar en el que por poco más de 4 euros tendríamos nuestro menú. El camarero fue muy simpático hablándonos de fútbol, el sitio estaba lleno de fotos de Puskas.

      Dicha simpatía se cortó bruscamente cuando, ante su insistencia de que comiéramos comida fuera de menú mucho más cara, le dijimos que queríamos menú.

       

       

       

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