Viajar en grupo alquilando un minibús como forma de transporte


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En los últimos años he tenido el placer de ir varias veces con un grupo excursionista, mayoritariamente formado por gente extranjera, que hacían excursiones por diferentes puntos de la geografía levantina. Además de lo bien que me lo pasaba, otra de las razones importantes por las que iba con este grupo es que tenías que olvidarte del coche desde el primer momento.

Digamos que al organizar la excursión se sabe la hora de salida y llegada del autobús, sólo teniéndote que preocuparte de llegar a ese punto. A este modelo le veo una ventaja fundamental cuando se organiza este tipo de de viajes, y es que muchas veces, si no se alquila un autobús, la situación de no saber con quien te vas a subir en el coche, o que no te guste la forma de conducir de alguien te genera bastante intranquilidad.

El ejemplo que poníamos en el caso anterior era de un grupo excursionista que hacía excursiones sencillas de un punto a otro, pero existen varios supuestos en el que esta forma de viajar te va a hacer un viaje más agradable. Pongamos el ejemplo, que nuestro primo «Juanito» que vive en Madrid se va a casar y, por supuesto, además de ir a la boda, una gran opción sería alquilar un minibús en Madrid.

En este caso, la sugerencia sería que, una vez llegados a la capital, se podría hacer un tour panorámico desde el autobús. Sí, exactamente como hacen los guiris que visitan Madrid, pero en este caso, entre familia y amigos. Evidentemente, en este caso tienes porque atenerte a algo masivo, y puedes organizarte tu mismo las paradas. Por ejemplo, una vez llegados a Madrid podemos hacer una parada en el Parque del Retiro para estirar las piernas, tocar café, etc,…

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Tras media hora de aterrizaje, podemos seguir nuestra ruta por la Puerta de Alcalá, Palacio Real, etc,…. Tras eso, imaginemos que tenemos una visita concertada a una hora en el Museo del Prado. Un autobús de este tipo nos puede dejar en la puerta, y tras visitarlo, nos puede recoger en el mismo sitio y seguir nuestro recorrido por la ciudad.

Uno de los inconvenientes de realizar excursiones tan multitudinarias es la optimización del tiempo y las dispersión de la gente, por lo que se suele perder aún más tiempo y se pueden generar conflictos. Esto puede ser especialmente un problema cuando se trata de un grupo que se conoce de antemano. Creemos que con esta forma se pueden evitar muchos conflictos de este tipo.

Nuestra siguiente parada puede ser el Mercado de San Miguel y la Plaza Mayor. Cerca de aquí podremos encontrar numerosos bares donde probar el famoso cocido madrileño, o un sabroso bocadillo de calamares. A partir de aquí, la dinámica de nuestro viaje es la misma. En vez de utilizar el metro o un taxi utilizamos el autobús, que nos lleva del punto A al punto B a una determinada hora. Pero en este caso, en vez de ir 2, iremos 50. Únicamente tenemos que planificar un poco que os lo que más se ajusta nuestros horarios y decidir la ruta, una vez hecho esto, únicamente nos debemos de preocupar de pasarlo lo mejor posible.


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